¿Sabes realmente cómo se detecta la enfermedad renal?
Las dos pruebas clave para detectar la enfermedad renal crónica
La creatinina por sí sola no basta. El diagnóstico precoz de la enfermedad renal crónica requiere valorar conjuntamente el filtrado glomerular estimado (eGFR) y la albuminuria.
La enfermedad renal crónica (ERC) se define como una alteración de la estructura o la función del riñón, mantenida durante al menos tres meses, con implicaciones para la salud. La clave está en la palabra “crónica”: no hablamos de un riñón que falla de forma puntual, sino de un deterioro sostenido que, si no se identifica, sigue una trayectoria progresiva.
¿Por qué es una enfermedad silenciosa?
El riñón tiene una enorme capacidad de reserva. Puede perder buena parte de su función sin que aparezca ningún síntoma evidente: no hay dolor, no hay una señal de alarma clara. Por eso la ERC sólo se detecta con analíticas de sangre y de orina, no por cómo se siente la persona.
Esto ayuda a explicar un dato preocupante: se estima que más de 850 millones de personas conviven con algún tipo de enfermedad renal en el mundo, el doble que con diabetes, veinte veces más que con cáncer, y sin embargo apenas el 6% de la población general y el 10% de las personas con factores de riesgo conocen su propio estado renal.
Más allá de la creatinina
Filtrado glomerular
El filtrado glomerular estimado (eGFR) es una de las mejores formas de valorar la función de los riñones. Indica de forma aproximada cuánta sangre son capaces de filtrar cada minuto. Cuando disminuye de forma persistente puede indicar enfermedad renal crónica.
El eGFR no se mide directamente, sino que se calcula a partir de la creatinina en sangre mediante ecuaciones validadas, como CKD-EPI. En determinadas situaciones, las guías recomiendan mejorar esta estimación combinando la creatinina con otro marcador: la cistatina C.
Un concepto importante: la creatinina y el filtrado glomerular se comportan de forma inversa.
Cuando los riñones filtran menos, la creatinina se acumula en la sangre y aumenta. En cambio, cuando la función renal es buena, la creatinina suele ser más baja y el filtrado glomerular estimado (eGFR) es mayor.
Sin embargo, la creatinina también depende de la masa muscular, la edad, el sexo y otros factores. Por este motivo, los médicos no interpretamos la creatinina de forma aislada, sino que calculamos el filtrado glomerular estimado (eGFR) mediante ecuaciones validadas, que ofrecen una estimación mucho más fiable de la función renal.
En un próximo artículo se explicará cómo se calcula el filtrado glomerular estimado y cómo interpretar correctamente su resultado.
Albuminuria
La albuminuria mide la cantidad de albúmina, la proteína más abundante en el plasma sanguíneo, que se escapa a la orina. Un riñón sano prácticamente no deja pasar proteínas; cuando empieza a hacerlo, es una señal temprana de que el filtro renal se está dañando, incluso si el filtrado glomerular todavía es normal.
¿Por qué ambos son necesarios?
Aquí está, para mí, el mensaje más importante: hay que estudiar a las personas con riesgo de ERC midiendo a la vez la albúmina en orina y el filtrado glomerular.
Una persona puede tener un filtrado glomerular perfectamente normal y, aun así, presentar albuminuria elevada, lo que ya indica un daño renal incipiente y un riesgo cardiovascular mayor.
La combinación de ambos valores junto con la causa, es lo que permite establecer el estadio real de la enfermedad y, sobre todo, estimar el riesgo de progresión y de complicaciones cardiovasculares. Mirar solo uno de los dos es ver la mitad de la fotografía.
¿Qué nos dicen las recomendaciones actuales?
Las guías KDIGO, el principal referente internacional para la evaluación y el manejo de la enfermedad renal crónica, establecen esta doble evaluación como el estándar para detectar y clasificar la enfermedad.
El proceso es claro:
- Identificar a las personas con mayor riesgo, como quienes tienen diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular o antecedentes familiares.
- Medir el filtrado glomerular estimado (eGFR) y la albuminuria.
- Confirmar cualquier alteración persistente, clasificar la enfermedad y estimar el riesgo de progresión.
Detectar una enfermedad renal a tiempo permite actuar antes de que aparezcan complicaciones y aumenta las posibilidades de frenar su progresión.
Para los profesionales, esto significa no conformarse con solicitar únicamente una creatinina cuando existen factores de riesgo. Para los pacientes, se resume en una pregunta muy sencilla que puede marcar la diferencia: “¿Cuál es mi filtrado glomerular y cuál es mi albuminuria?”
Mi reflexión como nefróloga
En consulta veo con demasiada frecuencia el mismo patrón: pacientes que llegan a fases avanzadas de la enfermedad renal sin haber tenido nunca una medición de albuminuria, a pesar de llevar años con diabetes o hipertensión.
La albuminuria sigue siendo, en mi experiencia, la gran prueba infravalorada de la práctica clínica: es barata, se hace con una simple muestra de orina y, sin embargo, se pide mucho menos de lo que debería.
El verdadero cambio de paradigma no está solo en las guías, sino en trasladar esta forma de trabajar a la práctica clínica diaria: evaluar conjuntamente el filtrado glomerular y la albuminuria, realizar cribado en las personas con riesgo y actuar antes de que aparezcan complicaciones.
Hablar más de prevención renal y menos de diálisis es, en el fondo, hablar de años de vida ganados.
Para terminar
Cuidar los riñones no empieza cuando aparecen síntomas, porque para entonces suele ser tarde. Empieza por saber leer dos números: el filtrado glomerular y la albuminuria
Si tienes diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular o antecedentes familiares de enfermedad renal, pregunta a tu profesional sanitario si te han medido tanto el filtrado glomerular como la albuminuria.
Es una pregunta sencilla que puede cambiar el curso de tu salud renal y cardiovascular en las próximas décadas.
Ideas clave
- La enfermedad renal crónica suele evolucionar sin síntomas durante años.
- Su diagnóstico precoz requiere valorar conjuntamente el filtrado glomerular estimado (eGFR) y la albuminuria.
- Detectarla a tiempo permite iniciar medidas que retrasan su progresión y reducen el riesgo cardiovascular.
Referencia
Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) CKD Work Group. KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease.
¿Conoces tu filtrado glomerular y tu nivel de albuminuria?
Si perteneces a un grupo de riesgo, coméntalo con tu profesional sanitario. Y si quieres seguir aprendiendo sobre prevención cardiorrenal, te espero en los próximos artículos.
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23 de julio de 2026
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